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EL MISTERIO DE LAS PIEDRAS REDONDAS

LAS MISTERIOSAS PIEDRAS REDONDAS EN EL MUNDO


Raras veces puedes encontrar en la naturaleza piedras naturales perfectamente ovaladas (una entre cada 3.000). Sin embargo, es prácticamente imposible encontrar piedras completamente esféricas paseando por el campo o en graveras.

La erosión producida por el agua y el viento, no explican de forma convincente la formación de piedras gigantes encontradas en diversos lugares del mundo. En la mayoría de los casos, la gravedad impide que se formen esferas perfectas, puesto que la parte que toca al suelo tiene tendencia a conservarse más achatada.

Quien esto escribe ha pasado cientos de horas paseando por riberas de ríos, graveras o bosques y orillas de lagos y mares coleccionando piedras ovaladas (en la foto superior), y solamente en una ocasión encontré una piedra perfectamente esférica, (y posteriormente se confirmó que se trata de un huevo antiguo de ave fosilizado).

Así pues, es extremadamente raro poder toparse con piedras totalmente redondas, ... ¿o quizá no tanto?. Imagen superior: fotografía tomada por Ekaterina Uryupova, en Cham Island (Ártico ruso).


¿ENTONCES QUÉ SON ESTAS PIEDRAS ESFÉRICAS?

En la fotos siguientes podremos ver piedras enormes con formas esféricas perfectas encontradas en el Ártico de Alaska. Usualmente se encuentran cerca del agua, puesto que existe un fenómeno que explicaría su origen.

El fenómeno conocido como “concreción”, se produce cuando el agua va posando durante milenios, materiales de desecho encima de rocas especialmente duras, añadiendo capa tras capa de sedimentos como hojas y conchas de animales marinos y erosionando el resto de los materiales que la envuelven hasta formar esferas perfectas. (Foto: Bethuel Ootoovak/Facebook)

En la mayor parte de sitios, ese montón de sedimentos como hojas o conchas de moluscos se disuelve por la acción natural de la erosión. Pero si hay algún "mineral que actúa como cemento" como la calcita, (el mineral que forma la piedra caliza), esas pequeñas hojas y conchas se irán convirtiendo en la semilla de rocas gigantes perfectamente esféricas como las que podemos encontrar en Pond Inlet, Nunavut, en el Ártico de Alaska, por efecto del agua y del hielo.

Estas otras rocas se encuentran en la otra punta del mundo, en las playas de Moeraki Boulders, en Nueva Zelanda.

Entonces ya tendríamos una posible explicación de la formación de estas esferas perfectas que nos provocan una extraña fascinación. ¿Eso lo explica todo? La respuesta a esta pregunta es negativa. Existen piedras gigantes esféricas construidas por la mano del hombre en tiempos antiquísimos.


¿Y LAS PIEDRAS ESFÉRICAS ENCONTRADAS EN COSTA RICA?

Durante la historia humana, pueblos en todo el mundo vieron que la combinación del peso de las rocas más la forma perfectamente esférica, añadían efectos beneficiosos al entorno donde vivían dichas comunidades. A esta forma de trabajar energías ocultas a la ciencia convencional se le llama “Geometría Sagrada”. Se cree que en el delta del río Diquís, en Costa rica, existió una cultura precolombina obsesionada por tallar esferas en la roca. 

En Costa Rica se conservan más de 500 petroesferas que van de los pocos centímetros hasta los casi 3 metros de diámetro, descubiertas en 1939 por la compañía bananera americana United Fruit Company. Aunque la datación es difícil, se han encontrado restos de cerámica en la zona del año 1.500 a. C. La explicación convencional es que esas esferas están situadas en puntos geoestratégicos de vital importancia telúrica.

O sea, no estaban colocadas al azar, sino que originalmente formaban una especie de red de energías electromagnéticas destinadas a proporcionar armonía y buenas vibraciones al entorno. En 2014, la UNESCO eligió el conjunto de asentamientos como Patrimonio de la Humanidad, y la Asamblea Legislativa las declaró símbolo nacional de Costa Rica.

Un hecho curioso fue que la primera persona que estudió el fenómeno fue Doris Stone (piedra), quien escribió un artículo en American Antiquity en 1943. Según explica la Universidad de Kansas, cada piedra necesitaba meses de elaboración y eran fabricadas por un procedimiento conocido como "redondeo gradual", mediante la utilización de la aplicación de calor mediante tizas de carbón y enfriamientos repentinos.

Otros cuentan historias acerca de una pócima secreta realizada con semillas de plantas que tenían el poder de ablandar la piedra y así poder moldearla al antojo de los escultores. Pero vista la parte superior del artículo y viendo la cercanía de esta zona con ríos y el mar, no hay que descartar que se formaran naturalmente por el fenómeno conocido como "concreción", siendo aprovechadas posteriormente,  pulidas, y transportadas por los antiguos indígenas, y posteriormente enterradas para que los colonizadores españoles no las encontraran. Tal era el valor que el pueblo del delta del Diquís les daba a estas esferas.

Se encuentran habitualmente enterradas en zonas de caciques locales que fueron posteriormente saqueados por los soldados españoles debido a la abundancia de oro por doquier. De hecho al inicio del descubrimiento se dinamitaron varias de ellas en la creencia que en su interior se podía encontrar el dorado metal.

Hoy en día han sido restauradas, (en la foto, arqueólogos restaurando una gran piedra esférica en el mismo sitio de su descubrimiento).

¿A QUÉ USO ESTABAN DESTINADAS INICIALMENTE?

Existen todo tipo de teorías acerca de la intención con la que se construyeron y situaron estas enormes piedras esféricas. Debido a algunos yacimientos especialmente alineados, algunos dicen que eran observatorios astronómicos para utilizarlos como medidores del tiempo para usos agrícolas. Otros los situan como elementos que marcarían la posición o rango social de sus propietarios en el escalafón social.

Una arquitecta costarricense llamada Melinda Rudin Hernández asegura que eran expresiones artísticas que simbolizaban el Centro del Mundo, u Omphalos, como era también conocido por la cultura griega. Para la cultura del Delta del Diquís, existía un Dios Superior del supramundo llamado Sibú, (muy parecido al Shiva, de la cultura Dravídica pre-india), y un dios inferior del inframundo llamado Surá (representado en la foto adjunta y que dispone de espirales por orejas, símbolo de lo más sagrado y que ya vimos en este artículo).

El ser humano se hallaría en el centro de ambos, en un espacio parecido al centro de 2 conos que estuvieran pegados por sus bases. Era una cultura animista, cada objeto, animal o persona poseía consciencia, alma y vida, incluyendo por supuesto las piedras esféricas. El círculo representaba los ciclos que da la vida, el concepto de impermanencia budista en el que todo cambia, se destruye y empieza de nuevo en un ciclo perpetuo (curiosamente representado en la India por la figura de Shiva, el dios destructor-constructor de mundos).

Las piedras esféricas entonces serían un símbolo que representaba la forma geométricamente perfecta de los griegos, la esfera, (repasar el Mito de Aristófanes), más un recordatorio de la posición del ser humano en el centro del universo entre el inframundo y el supramundo, y colocadas estratégicamente para garantizar buenas cosechas, y propicia fecundidad.

Luis Boleda es el coordinador espiritual de FELITIA GLOBAL COACHING®, instructor en Mindfulness y autor del libro "La Wifi de Dios"

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