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¿PROVIENE EL HOMBRE DEL MONO?


Según el National Human Genome Ressearch Ins. humanos y chimpancés comparten el 96% de la carga genética.

Pero eso no significa mucho, entre los gatos de Abisinia y las personas esa diferencia no se amplía demasiado… ¡Compartimos el 90% de la carga genética con un gato abisinio!

El ser humano es único en aspectos fundamentales:

En multitud de aspectos los mamíferos superiores conocidos como primates, y los seres humanos son parecidos, pero existen profundas diferencias en nuestra estructura que hacen dudar que el humano provenga del mono, como postula la "Teoría (no tiene rango de Ley) de la Evolución de las Especies".

Pasemos a analizar algunos aspectos polémicos, pero ciertos, que nos diferencian de nuestro, en teoría ancestro común, los grandes primates.


5 DIFERENCIAS CON LOS PRIMATES

1. EL LIBRE ALBEDRÍO

La primera diferencia significativa no pertenece al cuerpo físico.

El libre albedrío

El libre albedrío es el poder que tiene el ser humano de tomar sus propias decisiones, o sea, utilizar su VOLUNTAD para ejecutar acciones basadas en su inteligencia o en su sistema de creencias, sin limitaciones del instinto, (verdadero programa condicionante en la toma de decisiones del mundo animal).

El libre albedrío supone una responsabilidad moral, el ser humano debe hacerse responsable de sus propias acciones.

Eso significa que las personas pueden escoger hacer el bien, o hacer el mal. Los animales solamente pueden hacer lo que su condicionamiento les permite.

El instinto territorial es muy fuerte en los chimpancés, en teoría nuestro pariente más cercano. Grupos de adultos patrullan regularmente las lindes de su territorio, matando a individuos que están solos de otros grupos y anexionándose su territorio.

Por suerte para los presidentes de escaleras de vecinos y para los conductores del metro en hora punta, nuestro instinto territorial prácticamente ha desaparecido y, al menos por ahora, no nos matamos entre vecinos.

Esa capacidad humana de poder escoger, no la poseen nuestras mascotas. Dejar de amar incondicionalmente a sus amos, o mantener relaciones sexuales fuera de su periodo de celo (estrous cycle", estro o ciclo estral), no es algo que los animales puedan elegir.

El estro es el único momentos del año en que los animales mamíferos primates tienen sexo, (menos el bonobo y el delfín, los cuales mantienen relaciones sexuales todo el año solo por placer), y que usualmente corresponde al momento más idóneo para la supervivencia medioambiental de sus crías.

Un ejemplo de "programación previa" : normalmente un perro no puede orinar en una casa, debe hacerlo en la calle siguiendo su instinto territorial de marcaje del territorio. Esa imposibilidad de orinar donde quiere, puede llevarse también a otros escenarios animales.

- Al perder un enfrentamiento, un lobo ofrecerá su cuello en señal de sumisión al líder de la manada.

- Un pájaro que no identifique los sonidos de sus crías por alguna razón como pertenecientes a su linaje, las matará al creer que son de otra madre y han invadido su territorio.

- Una cabra quedará paralizada al oír un trueno y se despeñará si en ese momento está trepando una montaña, independientemente de su voluntad (los sustos provocan eso).

- Un león matará a todos los cachorros de otro león al cual ha vencido e inmediatamente se apareará con todas las leonas para esparcir su carga genética.

Esos comportamientos son instintivos y, aunque quieran, esos animales no pueden dejar de ejecutarlos automáticamente.

El ser humano dispone de un tipo especial de neurona llamada “rosa mosqueta”por su parecido con la flor. Ese tipo concreto de neurona no ha podido ser hallado en ninguna otra especie conocida.

Quién sabe si ese tipo especial de neurona tenga influencia en nuestra toma de decisiones para permitirnos utilizar el “libre albedrío” permitiéndonos abandonar nuestra propia programación instintiva.


2. EL NÚMERO DE CROMOSOMAS

¿El ser humano desciende del mono? En lo que hace referencia a aspectos fisiológicos, los argumentos de los detractores de la 'Teoría' de la Evolución de las Especies de Charles Darwin, son los siguientes:


"Es un hecho poco conocido que los chimpancés, gorilas y orangutanes (y otras especies de primates) al contrario de lo que se cree, no disponen del mismo número de cromosomas que el ser humano".

Y eso sí es un argumento digno de ser tenido en consideración.

En 1921 Theophilus Painter contó de forma incorrecta los cromosomas del ser humano, equiparándolo al de los primates, error que subsistió durante más de 30 años.

Pero en 1955, el indonesio Joe-Hin Thio (en la foto) descubrió que el ser humano dispone de 23 pares (lo que da un total de 46 cromosomas). Los grandes primates disponen de 24 pares de cromosomas (48 en total).

El cromosoma nº 2 humano está formado por la fusión de 2 cromosomas. O sea, el ser humano tiene menos cromosomas que los primates. ¿Menos es más? ¿Más qué?.


3. EL VOLUMEN CEREBRAL Y EL HABLA

El volumen cerebral de los seres humanos es tres veces mayor que el volumen cerebral de los primates, y 7 veces mayor de lo esperado en relación a nuestro tamaño corporal.

Existen diferencias significativas entre las áreas corticales de humanos y simios. El origen de esas diferencias volumétricas a día de hoy es un enigma científico, puesto que nuestro neocórtex, responsable de las funciones cognitivas complejas, no es mucho más grande que el de los grandes primates.

Pero los cerebros humanos también muestran más pliegues de superficie, conocidos como "circunvoluciones", que otros simios. Esto aumenta el área de la superficie del cerebro sin afectar el tamaño o el volumen, lo que significa que se pueden hacer más conexiones en el cerebro humano por unidad de volumen.

En un artículo publicado en la revista CELL, un grupo de investigadores del Mater Research Institut y la Universidad de Queensland (Australia), han publicado el descubrimiento de un nuevo gen en el ADN de nuestros ancestros, el NOTCH2NL, que sería el causante de las grandes dimensiones de nuestro cerebro que obliga a las mujeres a parir prematuramente para que la cabeza del bebé pueda pasar por el tracto vaginal.


El cerebro humano ha triplicado su volumen en los últimos 4 millones de años:

"Dos de los principales rasgos del ser humano son la ampliación de las dimensiones cerebrales y el lento crecimiento del sistema nervioso en el interior del útero materno.

La aparición de los genes NOTCH2NL específicos para humanos puede haber contribuido a la rápida evolución del neocórtex humano haciéndolo más grande, pero acompañando dicho proceso de una serie de trastornos mentales como autismo, o esquizofrenia, al contribuir también a una pérdida de la estabilidad genómica en el locus 1q21.1” - Profesor David Haussler, U.de California.

Los seres humanos tardan mucho tiempo en crecer. Esto implica que, a diferencia de los primates, el bebé humano es el único en el mundo que nace totalmente inmaduro y con nulas posibilidades de supervivencia por su cuenta.

Los chimpancés alcanzan la madurez reproductiva a los 8 años, volviéndose seres totalmente independientes a esa edad. Por otro lado, el cerebro humano continúa creciendo en tamaño y complejidad durante la infancia. Esa "plasticidad" nos otorga una ventaja evolutiva enorme respecto de otros primates.

"Esa plasticidad del crecimiento cerebral no limitado a la edad temprana, se trata de la mayor ventaja adaptativa de la especie humana" - (Bjorklund - 1997)


Otro descubrimiento importante es que los humanos tienen menos cantidad de cierto tipo de genes en sus cerebros. En este caso, menos es más, como propone el profesor de la Universidad de Washington, Maynard Olson, el cual sugiere que la pérdida de elementos funcionales (como los 2 cromosomas y ese cierto tipo de genes en el cerebro), contribuyó a los aspectos críticos de la evolución humana relacionados con el tamaño del cerebro.


EL HABLA HUMANA, EL LENGUAJE Y LA ESCRITURA:

Un ejemplo obvio de diferencia absoluta con los chimpancés, es nuestra capacidad de transmitir información compleja. Los grandes primates no disponen de una herramienta tan refinada como la capacidad de comunicarse entre ellos con amplios registros aún teniendo cuerdas vocales y un aparato fonador idénticos al humano.

Lo que los grandes simios y el resto de primates no poseen es la capacidad de establecer las conexiones neuronales oportunas para llevar a cabo esa función. Digamos que disponen del hardware, pero no del software para hablar.

Esa capacidad de transmitir conocimientos (y no solamente emociones), a través del habla y la escritura, influye en nuestra capacidad para crear tecnologías increíblemente complejas basándonos en el conocimiento transmitido por pensadores, científicos y filósofos anteriores, un concepto llamado "cultura acumulativa".

Los delfines no pueden dejar por escrito los conocimientos previos, así que aunque fueran más inteligentes, inicialmente no se beneficiarían de esa 'cultura acumulativa'.


4. 8 DIFERENCIAS ANATÓMICAS SIGNIFICATIVAS CON LOS PRIMATES

Antes de que se postulara que el ser humano tuvo su origen en entornos selváticos, la opinión generalizada de los científicos era que los homínidos evolucionaron en las sabanas africanas. Las sabanas se inundaban con las crecidas de ríos motivadas por los periodos de lluvias.

Este hecho provocó que en épocas recientes estuviera de moda una tesis que reivindica que el ser humano surgió de un entorno semi-acuático.

A esta teoría se la denomina hoy en día “Teoría del simio acuático” y rechaza de plano que el hombre y la mujer provengan de los grandes simios, sino que son dos especies diferentes con orígenes diferentes.

Los defensores e introductores de la Teoría del Simio Acuático fueron el biólogo y médico patólogo alemán Max Westenhofer en 1940, el biólogo marino Sir Alister Hardy (1896-1985), y sobre todo la conocida activista feminista Elaine Morgan (autora de “The Aquatic Ape” 1982).

Sus argumentos para distinguir el origen de la especie humana del origen y evolución de los grandes primates son los siguientes (además de los ya comentados):


A. EL MONO DESNUDO

El ser humano, a diferencia de todo el resto de primates, prácticamente no dispone de pelaje en su cuerpo. Si el poco pelo en el cuerpo fuera una ventaja evolutiva (para evitar el calor de la sabana africana como se dice), los esquimales serían seres peludos tipo "Yeti", para poder soportar el frío de Groenlandia.

Pero no es el caso... ellos soportan mejor el frío debido a un gen alterado, el TBX15, proveniente del hombre de Denisova (el cual facilita la producción de calor gracias a la oxidación de un tipo de grasa).

El ser humano nunca ha sido un ser peludo, como ocurre con los mamíferos y con los primates. Nuestros folículos capilares llamados cabellos o pelos (según la zona) son extremadamente finos comparados con los de un primate. Además, los pocos animales mamíferos de nuestro tamaño que no tienen pelo, están asociados a entornos acuáticos o semi-acuáticos (delfines, hipopótamos, etc.).

B. SUDOR SIN GRASA

Nuestras glándulas sudoríparas ecrinas exudan agua salada con urea conocida como “sudor”. Los primates además exudan un líquido aceitoso por sus glándulas sebáceas apocrinas (sebo o grasa). Los humanos únicamente tenemos algunas glándulas sebáceas aprocrinas en axilas y genitales (pelos gruesos), por eso el sudor en esas zonas huele diferente. Los primates tienen ambos tipos repartidas por todo el cuerpo por igual.

Es un hecho conocido que los perros no sudan y deben regular su temperatura con el aire que pasa por su lengua. Nuestras glándulas sudoríparas tienen lo que se llama mayor Eficacia Termorreguladora que el sistema de los primates (los cuales no podrían correr grandes distancias debido a este mismo hecho. Se “sobrecalentarían”).

Nota: Otros animales sí sudan por la piel, como el caballo o el hipopótamo, pero al igual que el ser humano, tampoco disponen de pelaje en todo su cuerpo.

C. PAPA PIERNASLARGAS

Al contrario que la mayoría de simios, los humanos tenemos las piernas más largas que los brazos. Este argumento se usa para demostrar que somos cazadores-corredores que utilizaron la carrera de resistencia para acabar con sus presas (más rápidas, pero menos resistentes).

Los simios tienen los brazos más largos que las piernas para saltar de rama en rama. Este es un argumento más para demostrar un origen diferente de homínidos primitivos y los primates actuales.

D. EL PULGAR OPONIBLE

Pocas especies disponen de manos. Pero no existe una herramienta más perfecta que la mano humana. A diferencia de la mano simiesca, el pulgar oponible no está demasiado bajo, (la punta del pulgar casí nos llega a la segunda falange del dedo índice), con lo que puede agarrar objetos y herramientas de forma mucho más fuerte y eficiente. Eso es el resultado de la liberación de las manos de la mecánica del movimiento necesario para desplazarse a cuatro patas.

manos de humano y de mono

El ser humano puede coger con fuerza desde palos, piedras y lanzas grandes, hasta algo tan pequeño como un alfiler. Para un gran primate al estilo de gorilas, chimpancés, bonobos y orangutanes, eso es casi una misión imposible. Su pulgar está en una posición demasiado baja, cerca de la muñeca. El mono araña y en general, todos los monos de la clase “Ateles” incluso no disponen de pulgares en sus manos.

Otra característica que distingue a los chimpancés de los seres humanos es su gran fuerza, superior 2 veces y algo a la de un ser humano, (debido a una mayor proporción y longitud en sus fibras de contracción rápida). ¿Explicaciones a este hecho?. Ninguna clara:

"Existe la posibilidad de que los humanos redujeran el consumo energético de sus músculos en favor de un mayor cerebro" - John Hawks, antropólogo de la Universidad de Wisconsin.

F. MONOS OBESOS

Disponemos de 10 veces más grasa corporal que la del resto de animales terrestres de nuestro tamaño. A diferencia de los osos que hibernan y acumulan grasa durante muy poco tiempo, nuestra capacidad de retener grasas es superior a la del resto de mamíferos.

Somos tan obesos en grasa como pueda serlo un salmón (que necesita grasa para conservar la temperatura en aguas frías). Los pescados azules tienen un 10% de grasa, contra un 2% de grasa corporal del pescado blanco. Y quizá por esa razón sean tan beneficiosos para nuestro organismo los ácidos grasos insaturados como el omega-3, abundante en salmones y atunes.

H. FACILIDAD PARA LA APNEA

El único mamífero terrestre que puede controlar su respiración de forma total si así lo desea, es el ser humano. En simios y en el perro existe lo que se llama el “Reflejo de zambullida”, que no se aproxima tanto a ese “control total”.

A ese respecto, somos más parecidos a los delfines y a los cetáceos en general, puesto que estos mamíferos salen a la superficie a respirar cuando lo necesitan. El neocórtex humano también se encuentra presente en ballenas y delfines. Sede de la consciencia, y del YO, consciencia que va aumentado a medida que aumentan los pliegues del neocórtex, y el delfín tiene muchas más circunvoluciones que el ser humano.

Además los delfines son los seres vivos con el cerebro más parecido al humano en relación a la proporción cubicaje del cerebro - tamaño del cuerpo, no tienen pelo, tienen sexo todo el año, y tienen 5 dedos en cada 'mano-aleta' si se las radiografía.


I. RASGOS VESTIGIALES

Las manos humanas disponen de membranas interdigitales, una especie de pliegue de piel que une los dedos. En algunas personas, se da más que en otras.

Casi parecemos seres palmípedos, con una mayor facilidad para nadar o bucear que los primates. Un bebe chimpancé se ahoga rápidamente si cae al agua. El bebé humano nace sabiendo nadar perfectamente.

De hecho, ahora se intenta potenciar el parto acuático en muchos hospitales, puesto que la madre sufre menos, y el bebé no tiene tanto contraste entre la temperatura corporal de la madre y la temperatura ambiente.

J. LAS GLÁNDULAS MAMARIAS Y LA TECNOLOGÍA REPRODUCTIVA HUMANA


Glándulas mamarias chimpancé

En las hembras primates, las glándulas mamarias solamente se hinchan durante el periodo de lactancia. En la hembra humana, los pechos se mantienen hinchados hasta muy entrada la senectud.

Por otra parte, el ser humano masculino carece de algo con lo que sí cuentan casi todos los mamíferos, el hueso peneano, también llamado 'báculo'. Además el tamaño del pene humano es mucho más grande que el tamaño promedio de los primates.

Se tratan pues de tecnologías seductivas y reproductivas completamente diferentes.

5. POSTURA BÍPEDA

Ningún primate anda todo el tiempo a dos patas y poquísimos ejemplares han sido vistos haciéndolo de vez en cuando. Para el “homo erectus”, andar con solo 2 extremidades, significó realizar cálculos mentales continuos en la corrección del equilibrio postural.

Origen postura bípeda

Por eso es tan difícil aprender a ir en bicicleta. Es más fácil ir en cuatro ruedas/piernas, como el resto de animales, primates incluidos.

Para eso se necesita mayor capacidad de cálculo, y esa es una de las razones por las que nuestro cerebro es mucho más grande en cubicaje que el de los simios en proporción al cuerpo.

Según la Teoría del Simio Acuático, solo un entorno de caza con agua hasta el pecho podría facilitar la estabilidad necesaria (al pesar menos durante un largo periodo de tiempo), para que el peso del tronco humano no desestabilizara al cuerpo y fuera así posible aprender el andar bípedo.

Quizá esa habilidad tuvo su origen al cazar crustáceos sumergidos y peces con las manos, en un entorno mayoritariamente acuático/arborícola a la vez. Quien sabe si al bajar el agua paulatinamente durante milenios (después de uno o varios diluvios), el ser humano conservara esa capacidad aprendida.

En contrapartida, el ser humano experimenta mayores problemas de espalda que el resto de seres vivos.


CONCLUSIÓN PROBABLE: EL SER HUMANO NO PROVIENE DEL MONO

Uno a uno estos argumentos no deberían invalidar la Teoría de la Evolución de las Especies de Charles Darwin, pero es evidente que todos juntos, unidos al hecho de que aún no ha sido descubierto el “eslabón perdido” evolutivo entre el hombre y el mono, dan que pensar. Entonces... ¿de dónde proviene el ser humano?


Luis Boleda es el coordinador espiritual de FELITIA GLOBAL COACHING®, instructor en Mindfulness y autor del libro "La Wifi de Dios"


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